José Mombiela, el de la botella, con las "fuerzas vivas" de Samper. Década de 1920.
Mi tío, José Mombiela Beltrán (Ponciano, el del Chalé), que se casó con la Pelerucha), me contaba muchas anécdotas e historias que darían para una buena película si yo supiera hacer el guion; por ejemplo: como se le quemó el cine, creo que “mudo”, el primero que hubo en Samper, y todas las peripecias que tuvo que pasar. Me sorprendió cuando con toda sinceridad me decía que en la Guerra de África en la que estuvo, le tocó correr muchas veces delante de los moros como alma que lleva el diablo. A mí, en mi ingenuidad, pues yo creía que el glorioso ejército español y sus soldados nunca huyeron de los moros, casi me produjo un trauma. El tio Pajaro, el de la Manola, vecino mío, que también estuvo en esa desdichada guerra me lo confirmó, así que le di veracidad a lo que me contaba mi tío.







































