Este artículo con etiqueta pomposa de “Ensayo” (ya la he quitado), lo
escribí hace 12 años, en plena crisis que empezó en 2008.
Algunas cosas han cambiado, por
ejemplo; ha disminuido el paro a niveles de antes de la crisis, algo poco
predecible entonces; el sistema de pensiones no se ha hundido, algo que llevan
prediciendo los agoreros del sistema desde los años 90 del siglo pasado a pesar
de que se siguen actualizando con el IPC. Eso es algo muy elemental; el Estado
puede quebrar; el Ejercito, la Corona, un ayuntamiento, la administración de
una comunidad autonómica o del sistema judicial; un plan de infraestructuras o el
sistema de pensiones no; pueden tener déficit, pero que se mantengan, mejoren o
empeoren, es un tema de voluntad política, y en muchos casos de filosofía económica
o ideología.