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Últimamente
aparece por Facebook (Samperinos por el mundo) el interés por
nuestra habla peculiar, bien la que todavía se habla, la que se
habló pero que todavía queda en la memoria colectiva o la que aún
se conserva. Recomiendo dos libros; el primero se trata de un
facsímil editado por el Centro de Estudios del Bajo Martín, de
Félix Monge y se titula: “EL HABLA DE LA PUEBLA DE HIJAR”.
Es
muy completo y docto aunque sencillo de leer, y decir de La Puebla de
Hijar en cuestión de “habla”, es como decir de Samper de
Calanda.
El
segundo, es el libro de Alejandro Abadía París, Titulado: “SAMPER
DE CALANDA, TRADICIONES Y COSTUMBRES”. todavía queda algún
ejemplar en la tienda de “Tomás”. Además de sus interesantes
artículos que nos hablan de tantísimos motivos; de nuestras
leyendas y costumbres, al final del mismo hay un interesante
vocabulario local.
Por
ejemplo, solo unos pocos: ababol, abarcar, abiar, abiaruelo, aciprenar, agora, aguarte; bación, badina, beturracio; cachuelo, carambelo, coda, colgallo; chaminera, charrar; dalla, desucau, diñar,
dorondon; emporcar, empentar, embastar, escobar; fajina, falcino,
farinetas, fardacho; garrofa, gralla; higote (antiguamente figote);
inte, intayer; jada, jorear, juagar; lambreño, lamin, lifara; llegar
(recoger), masadería; naide, nierbos, niquitoso, noguera (los áboles
se les nombraba en femenino), ñudo; orache, ospen; panolla, pansas,
puncha, purna; quera, quió; raboso rader, remugar;
sargantana, somarda, sorollar; tajugo, tarambana, trasegar; zaborra,
zenacho...