Dicen que España es un país surrealista y dicen bien, por eso ha habido tan buenos guionistas y directores de cine como Buñuel, Azcona, Berlanga y más. La bienvenida a la llegada del Papa de Roma lo confirma. Miles de personas entusiasmadas aclamándolo, todas las elites políticas, culturales, trabajadores/as, empresarios/as, pensionistas y, sobre todo, pecadores, muchos pecadores y pecadoras.
Porque
ya me dirán a mí que hacían aclamando al Papa miles de personas que seguramente
han abortado o ayudado a abortar, divorciados y divorciadas, practicantes y
practicantas de la permisividad sexual, sobre todo de las nuevas generaciones, incumplidores
o ideológicamente contrarios a la política social de la iglesia, al humanismo
internacional universal (o sea, católico) y ya, bajando a menos, viendo al presidente
del gobierno fundirse con el Papa en un abrazo monumental o al jefe de la
oposición, arrodillado y besándole la mano, o a las hijas de los reyes de
oscuro que parecía que iban a un entierro (no se si fueron todos debajo de
palio, pero no me extrañaría.
Católicos
integristas ultramontanos junto a anticlericales confesos. Ayuso, la castiza de legua ligera, junto con Yolanda Diaz vestida también de negro (a lo mejor es creyente
y castiza también que no está reñido con ser de izquierdas). Juntas por una vez
aplaudiendo y sin que sirva de precedente, supongo que ya se estarán poniendo
de “chupa de domine” como dos buenas folclóricas al estilo español.
Solo
alguna salida de tiesto por parte de algunos talibanes: se la abucheo al
ministro Carlos Cuerpo y VOX cargo contra Caritas, que no sé porque no los
quiere.
No
digo que no me gusten estas cosas, que a mí me gustan, hay a quienes les
irritan, a mi no. Me divierten. Sobre todo, cuando Antonio Banderas vino a
decir algo así como que el carnaval forma parte de la liturgia católica que
hace falta tener imaginación y el Papa tragaderas para digerir esto.
Las
escuelas cerradas en Barcelona y los niños con bandericas como cuando venía el
arzobispo a Samper y yo era pequeño, pero entonces nos obligaban, ahora no, la
gente va contenta. Esto solo lo puede conseguir un santo. O la confirmación de que
el ser humano estamos necesitados del perdón de los pecados y esto sirve de
indulgencia.
Igual
vale esto para que se aprueben por unanimidad los presupuestos o se convoquen elecciones
con el deseo de cada uno de ganarlas él y que las pierda el otro (mala leche hay);
Sánchez se lo susurraba al Papa cuando le abrazaba y Feijoo cuando se
arrodillaba a besarle la mano seguro que se lo pedía rezando, los dos lo tienen
difícil si no es con su bendición, y yo creo que ni aun con su bendición.

Que bien lo estamos pasando, he pecado como pensaba que ya no iba a pecar y luego me voy a confesar
ResponderEliminarSoy el de antes, esta lifara papal solo la igualan los de Alcañiz, que se van a gastar doce millones en un fin de semana, lo pasarán guapo, pero luego también tendrán que pasar por el confesionario
Eliminar