miércoles, 3 de junio de 2026

Historia y cultura. Evolución histórica de la heráldica municipal de la villa de Samper de Calanda

 Autor: Daniel Segura Martín

Samper de Calanda es una villa situada al noreste de la provincia de Teruel, en la comarca del Bajo Martín. Nuestro municipio posee una historia rica y fascinante que, sin embargo, no siempre es conocida por todos los samperinos. 

Las piedras más antiguas de la localidad y las aguas del río Martín han sido testigos silenciosos de numerosos acontecimientos históricos: desde los primeros asentamientos íberos hacia el siglo VIII a. C., pasando por la llegada de los musulmanes en el año 714, la conquista cristiana de 1147 o el establecimiento de los monjes agustinos en 1602, entre muchos otros hechos que han marcado la identidad de la villa.

La historia de un pueblo suele quedar reflejada en sus símbolos, y especialmente en su heráldica. Los escudos municipales no son simples elementos decorativos, sino que constituyen una representación de la memoria colectiva, las tradiciones y los acontecimientos más significativos de cada localidad. Un ejemplo cercano lo encontramos en el escudo de La Puebla de Híjar, donde pueden apreciarse elementos que recuerdan su pasado morisco.

Por ello, como joven apasionado por la historia de Samper de Calanda y por la investigación histórica, he considerado necesario estudiar la evolución de la heráldica municipal de mi pueblo. El objetivo de este trabajo es analizar los diferentes escudos utilizados a lo largo del tiempo, conocer su origen, interpretar su significado y contribuir a la difusión de una parte poco conocida, pero muy interesante, del patrimonio histórico y cultural de nuestra villa.

Samper de Calanda contaba con un importante castillo, que Amparo París nos describe muy bien en su estudio “Un paseo por la Historia: Samper de Calanda en los siglos XVI y XVIII”. En las ruinas de éste, se descubrió ya, en algunas estancias, según el investigador local por excelencia D. Alejandro Abadía París, el símbolo de la Calandria, el pequeño pájaro tan querido en nuestro municipio. Por lo que, comprobamos que la Calandria ha sido nuestro emblema desde tiempos inmemoriales.

En una Orden Ministerial del 30 de agosto de 1840, se determinó que cada municipio español debía tener su propio blasón que lo representara. No obstante, se ha encontrado un escrito del 8 de octubre de 1876, en el que el teniente alcalde de la Villa, D. Salvador París, informa a las autoridades de la adopción del nombre de “Samper de Calandria” y su timbre oficial con la calandria, alegando que, en una reunión municipal de 1846, se decidió adoptar el pájaro dado que unas “personas de edad respetable” habían expuesto los descubrimientos del castillo citados en el anterior párrafo. (“Entre las ruinas del castillo se han llegado a descubrir habitaciones con ese motivo que revelan una notable antigüedad”.) En consecuencia, a estos hechos, se realizaron los timbres de bronce de la localidad, aún conservados, uno para la Alcaldía, y otro para el Ayuntamiento. (Fotografía nº1).

Asimismo, en la guerra civil no hemos encontrado evidencias de un nuevo escudo, dado que se utilizaron los escudos del águila de los Reyes Católicos, típicos del Régimen Franquista. A pesar de ello, en el Noticiero de Zaragoza y en la Gran Enciclopedia Aragonesa, en la década de 1960, se adoptó un nuevo escudo creado por el catedrático don Adolfo Castillo Genzor, en el que aparecen el águila sanjuanista protegiendo un campo rectangular con base redonda tipo español que acoge en su interior  una alondra sobre campo plateado, a sus pies y un color azul, en la parte superior,  simbolizando el cielo mostrando la dependencia a la orden de San Juan durante ocho siglos en la villa (fotografía nº2). Este escudo sigue presente notablemente en diversos carteles como por ejemplo en de “Calle Mejor Engalanada de 1986" (Fotografía nº3). Sin embargo, pasaron por alto un error garrafal: ese tipo de águila es el símbolo de San Juan Evangelista cuando el titular de la Orden es San Juan Bautista.

De la misma forma, en 1952, una nueva Orden Ministerial llega a los despachos de nuestra Casa Consistorial, por la que se demandaba a los municipios la rehabilitación y adopción de armas distintivas que permitieran su diferenciación. Por consiguiente, el entonces alcalde, D. Miguel Yebra, hizo grabar en una placa de piedra el escudo heráldico de 1840 con la corona y el laurel, y lo hizo poner en la fachada del Ayuntamiento (fotografía nº5). Hoy en día se encuentra emparedado por la pared y la placa de cerámica de Teruel que pusieron con el emblema actual. Si uno se asoma por los laterales, verá que sigue sobresaliendo la plaqueta de piedra.

Tras la Transición en España, una nueva ley de regularización de blasones vuelve a las oficinas de Samper. El alcalde de entonces, Agustín Marco, fue aconsejado por el catalán Juan Ferrer, secretario (creo por aquellos días), de Chiprana, para adoptar el emblema actual, compuesto por la calandria dentro de un losange catalán, enmarcado novedosamente por la cruz de la Orden de San Juan de Jerusalén (fotografía nº4). El problema es que los tratadistas aragoneses no contemplaron en aquel entonces la forma de losange en los escudos de la Comunidad Autónoma, por lo que la D.G.A.  lo rechazó. Actualmente se usa este escudo, aunque ignoro si está actualmente oficializado por la Diputación General de Aragón.

En conclusión, a lo largo de este trabajo se ha podido observar cómo la heráldica de Samper de Calanda no es un elemento fijo, sino el resultado de una evolución histórica en la que intervienen documentos, tradiciones orales y decisiones institucionales. La calandria del castillo aparece como un símbolo de gran arraigo histórico, que ha convivido con otras propuestas a lo largo del tiempo. En conjunto, la heráldica municipal constituye una parte fundamental del patrimonio cultural de la villa y un reflejo de su identidad colectiva.

Trabajo realizado por Daniel Segura Martín, con base a documentación y bibliografía publicada por Alejandro Abadía París, un gran conocedor de nuestra Historia.

 







 

1 comentario:

  1. Un estudio muy bueno sobre nuestro pueblo. Me reconforta que haya jóvenes que se interewen sobre nuestra Historia y se acuerden de Samper!

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