domingo, 5 de julio de 2026

Artículo. Los ex primeros ministros del Reino de España, dioses del Olimpo

 En España los primeros ministros se hacen llamar presidentes (y los gobernadores de las regiones también presidentes en cada autonomía; en la Noche Buena católica hacen su discurso como si fueran unos marajás de la India).

Cuando terminan su mandato (los presidentes del gobierno de España), cobran una buena pensión, tienen coche oficial y pueden trabajar de asesores en grandes compañías multinacionales a las que beneficiaron durante su mandato (puertas giratorias les dicen).

Forman parte del Consejo de Estado que es una institución que no se para que puñetas sirve, pero por cuyos servicios (que no sé cuáles son, pero deben ser muy importantes), cobrarán una buena remuneración, digo, que no lo se. Son pensionistas de lujo que pueden jubilarse anticipadamente y a lo grande como aquellos militares y guardiaciviles que pasaban de jóvenes a la reserva cobrando la prejubilación para trabajar de guardajurados o porteros en otra empresa.

Felipe González consiguió 202 escaños en 1982. Presidente hasta el 96. Piquito de oro al que muchas señoras le gritaban que querían un hijo suyo, igual de cómo le gritan las “marujas” castizas a los matadores de toros. Hoy es un señoro barrigón con puro en la cubierta de un yate que se extravía políticamente a la derecha, aunque a mí ya me parecía de derechas cuando se puso a desmantelar la industria pesada, externalizó la manufacturada, vendió la agricultura a las naciones del centro y norte de la UE y convenció a su electorado de votar a favor de la OTAN. Luego vendría lo de acabar con las cajas de ahorros y la banca pública y otros desmantelamientos con la inestimable ayuda de los gobiernos de la derecha que vendrían después a rematar la faena con tanto o más entusiasmo.

Pero, también hay que ver su faceta positiva, que la tuvo; porque esta descripción sería profusamente injusta (sin ser incierta): pues fue el gran modernizador de España, el primer presidente de izquierdas desde la II República. Tal vez usted que lee este texto lo comprende, lo alaba o critica, pero usted, persona de la clase baja trabajadora o media baja que son la mayoría de España, se formó y adquirió comprensión lectora con una beca para estudiar. Usted, su padre o su hijo. Fue Felipe González el que instauró/universalizó el sistema de becas, el que extendió la educación pública y generalizo la enseñanza universitaria a los hijos de los trabajadores, la protección de la Seguridad Social y la Sanidad a su universalización hasta convertirla en una de las mejores del mundo, y el subsidio del paro,

Fue Felipe un estadista, un modernizador, un padre de la patria. Un padre de la patria al que le pagan muy bien de jubilado para que salga en los “medios” a que diga cosas que no le gustaría decir, pero tiene que ganarse el jornal tan bueno que le dan, aunque estaría más cómodo fuera de los focos mediáticos.

Cada presidente del Gobierno de España se ha dedicado a una cosa al abandonar la Moncloa. Cuando se presentó Aznar de alternativa quería, yo, que ganara las elecciones porque pensaba que era un señor de centro derecha y pensaba que contribuiría a dos cosas: a regenerar la decadencia y corrupción a la que había llegado España en los últimos años de gobierno socialista con el felipismo y a unificar la derecha sociológica tardo franquista dirigida por lo más avanzado de ese segmento ideológico que creí representaba Aznar; hasta escribió un libro ensalzando a Azaña y en su primera legislatura prometía creerse la pluralidad nacional de España; parecía demócrata regeneracionista y democristiano sincero.

Pero no regeneró nada, salió neocón; ni siquiera aquello que prometió de reformar el sistema de fondos reservados haciéndolo trasparente como en las democracias europeas avanzadas para que esta partida de los presupuestos no fuera un coladero de dinero estatal, siguió sin fiscalizar. No hizo nada de su programa regeneracionista. Y de aquellos barros estos lodos.

Luego lo del apoyo a la guerra con el Reino Unido y EE. UU., menuda trola lo de las armas de destrucción masiva. Al principio, Aznar, hasta era guapo, aunque Felipe y Aznar nunca fueron guapos del todo; fueron resultones, por eso le tienen mucha envidia a Sánchez, que si es guapo de verdad (no es por otra cosa). Felipe ha envejecido mal como envejecemos la mayoría, con papada y barriga cervecera y Aznar, que es puritano calvinista, ha hecho mucha gimnasia, ayuno y cilicio, pero se le ha quedado una cara que solo le falta que le crezcan los colmillos para que parezca el conde Drácula. Ahora son amigos como el gordo y el flaco.

Los demás, si exceptuamos a Suarez, es decir;  Leopoldo Calvo Sotelo El Breve, Rajoy, Zapatero… (no se si me dejo alguno), han sido bastante irrelevantes y apenas pasarán a la historia.

Los más jóvenes no lo van a creer, pero hubo un tiempo en el que te ponías malo ibas al ambulatorio sacabas número y el médico te veía ese mismo día


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