martes, 24 de febrero de 2026

Charrada. Las creencias religiosas en España

 El paisaje religioso en España está en transformación. Se dice últimamente que la juventud está volviendo al catolicismo. Que, en estos últimos años, desde 2020, el año de la pandemia, el panorama está cambiando.

No sé de dónde sacan las estadísticas, aunque no hacen falta estadísticas ni encuestas para darse cuenta de que en España los católicos y católicas practicantes están disminuyendo. A no ser que consideramos catolicismo practicante el ir solo a las procesiones, a las romerías, a los entierros y a visitar el Pilar, o que la gente se bautice o se case por la iglesia (cada vez menos), Por cierto, en muchas casas en las que no se festejan los sacramentos religiosos, cada vez más rimbombantes y costosos, se inventan lifaras de alto nivel también; en uno y otro caso se parecen más a fiestas paganas de cuando Sodoma y Gomorra (o “pan y circo” de Roma, para no exagerar), absorbidas actualmente por la cultura del consumismo burgués. Se lo pasa bien la gente, hasta los divorcios se celebran ya (cuando son de mutuo acuerdo, porque hay otros que se celebran con entierro sobre todo de la divorciada o un vástago),  

Existe hoy en España un pluralismo en la cuestión religiosa asentado en la secularización de la sociedad con el declive paulatino del catolicismo (que, sin embargo, es aún por mucho dominante), en el aumento del número de ateos, que se sitúa, aún por debajo (pero cerca, a 2,9 puntos) de quienes se afirman como católicos practicantes, y en el surgimiento de otras religiones o sentimientos espirituales, heterodoxos, híbridos o según se extrae de las encuestas del CIS del barómetro sobre religión y creencias.

En enero de 2026, según el CIS, que pregunta periódicamente por las creencias, lo que permite ver su evolución en el tiempo, el 18,2% se declaraba católico practicante, a lo que hay que sumar otro 36,3% que se dice católico no practicante (la suma da 54,5%) y un 3% que afirma ser creyente de otra religión. Me parecen pocos, estos últimos, porque hay muchos cristianos ortodoxos y protestantes que, como son cristianos no se les nota; musulmanes, que si se les nota mucho pero no hay tantos como se dice, religiones orientales como los chinos, pero nunca sabremos si son budistas o confucionistas, o peor aún, comunistas, pues la mayoría son infiltrados del gobierno chino,

El 13,4% se define como agnóstico, otro 12% como indiferente, no creyente y un 15,3%, como ateo (la adición de estas tres categorías da 40,7%).

En enero del año 2021, un lustro antes, los católicos superaban aún el 60% y la suma de agnósticos, no creyentes y ateos estaba en el 34%, según el CIS. Esta creciente diversidad es un proceso que viene de mucho más lejos, largo y de fondo, que ha tenido varias etapas, desde el monopolio católico franquista, y que se conoce como secularización, en el que más ateísmo y nuevas espiritualidades le comen terreno a la hegemonía del catolicismo en España.

Las encuestas a veces no preguntan de qué otras religiones o creencias nos consideramos que somos adeptos o simpatizantes, pues hay muchas más, y claro, no salimos en las encuestas porque nos desprecian; a mí por ejemplo no me convence las definiciones de ateo, de agnóstico, de indiferente o no creyente. Yo soy escéptico y algo ecléctico; entre idealista neoplatónico o hegeliano y relativista dogmático, analfabeto funcional y materialista científico, y de eso no preguntan en las encuestas.

Pero tendría que hacerlo; nos llevaríamos muchas sorpresas.

 

Preparándose para la misa concelebrada, pero ahí falta la bruja Maruja

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