No sé
de dónde sacan las estadísticas, aunque no hacen falta estadísticas ni
encuestas para darse cuenta de que en España los católicos y católicas
practicantes están disminuyendo. A no ser que consideramos catolicismo
practicante el ir solo a las procesiones, a las romerías, a los entierros y a
visitar el Pilar, o que la gente se bautice o se case por la iglesia (cada vez
menos), Por cierto, en muchas casas en las que no se festejan los sacramentos
religiosos, cada vez más rimbombantes y costosos, se inventan lifaras de alto
nivel también; en uno y otro caso se parecen más a fiestas paganas de cuando
Sodoma y Gomorra (o “pan y circo” de Roma, para no exagerar), absorbidas
actualmente por la cultura del consumismo burgués. Se lo pasa bien la gente,
hasta los divorcios se celebran ya (cuando son de mutuo acuerdo, porque hay
otros que se celebran con entierro sobre todo de la divorciada o un vástago),
Existe
hoy en España un pluralismo en la cuestión religiosa asentado en la
secularización de la sociedad con el declive paulatino del catolicismo (que,
sin embargo, es aún por mucho dominante), en el aumento del número de ateos,
que se sitúa, aún por debajo (pero cerca, a 2,9 puntos) de quienes se afirman
como católicos practicantes, y en el surgimiento de otras religiones o
sentimientos espirituales, heterodoxos, híbridos o según se extrae de las
encuestas del CIS del barómetro sobre religión y creencias.
En
enero de 2026, según el CIS, que pregunta periódicamente por las creencias, lo
que permite ver su evolución en el tiempo, el 18,2% se declaraba católico
practicante, a lo que hay que sumar otro 36,3% que se dice católico
no practicante (la suma da 54,5%) y un 3% que afirma
ser creyente de otra religión. Me parecen pocos, estos últimos, porque hay
muchos cristianos ortodoxos y protestantes que, como son cristianos no se les
nota; musulmanes, que si se les nota mucho pero no hay tantos como se dice,
religiones orientales como los chinos, pero nunca sabremos si son budistas o
confucionistas, o peor aún, comunistas, pues la mayoría son infiltrados del
gobierno chino,
El
13,4% se define como agnóstico, otro 12% como indiferente,
no creyente y un 15,3%, como ateo (la adición de estas tres
categorías da 40,7%).
En
enero del año 2021, un lustro antes, los católicos superaban aún el 60% y la
suma de agnósticos, no creyentes y ateos estaba en el 34%, según el CIS. Esta
creciente diversidad es un proceso que viene de mucho más lejos, largo y de
fondo, que ha tenido varias etapas, desde el monopolio católico franquista, y
que se conoce como secularización, en el que más ateísmo y nuevas
espiritualidades le comen terreno a la hegemonía del catolicismo en España.
Las
encuestas a veces no preguntan de qué otras religiones o creencias nos
consideramos que somos adeptos o simpatizantes, pues hay muchas más, y claro,
no salimos en las encuestas porque nos desprecian; a mí por ejemplo no me
convence las definiciones de ateo, de agnóstico, de indiferente o no creyente.
Yo soy escéptico y algo ecléctico; entre idealista neoplatónico o hegeliano y relativista
dogmático, analfabeto funcional y materialista científico, y de eso no
preguntan en las encuestas.
Pero
tendría que hacerlo; nos llevaríamos muchas sorpresas.

Preparándose para la misa concelebrada, pero ahí falta la bruja Maruja


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