sábado, 14 de febrero de 2026

Comentario. Prohibir las redes sociales a menores:

 "Muchas familias no se atreven a enfrentarse a sus jóvenes para poner límites"

HERALDO DE ARAGÓN hace una encuesta entre sus lectores sobre lo que piensan de esta medida de prohibir las redes sociales a los menores de 16 años.

“Expertos de Proyecto Hombre y del Centro Municipal de Prevención de Adicciones de Zaragoza alertan del consumo abusivo de pantallas y ven con buenos ojos la medida del Gobierno de prohibir el acceso a aplicaciones como TikTok, Instagram o Youtube a menores de 16 años”.

Yo tengo posiciones encontradas sobre esto. Como con tantas cosas. Pienso en los efectos secundarios negativos que pueden tener el acceso de los jóvenes (y de los mayores), a las nuevas tecnologías. Y por otro lado pienso lo feliz que hubiera sido yo si las hubiera tenido de niño y de joven. Ahora de mayor, por ejemplo, disfruto como un mono con el móvil y el ordenador. Antes soñaba con algo así pero nunca pensé que podría verlo y disfrutarlo en la vida real. Si acaso en el otro mundo, pero soy agnóstico.

¿Sería hoy más tonto si de niño hubiera tenido acceso a las nuevas tecnologías? O, dicho de otra manera ¿sería más listo, culto y espabilado? Yo me hago esta pregunta y creo que además de haber disfrutado crecidamente habría aprendido más. Pero yo no soy alguien especial ni estoy inmunizado a los efectos indeseables de las nuevas tecnologías, sin embargo ¿No hay cierto moralismo en el rechazo a las nuevas tecnologías como lo había, en sus tiempos al cinematógrafo, a la televisión o, yendo más lejos, a la imprenta, a la proliferación de libros y los periódicos? Se decía que leer derretían los sesos y aún se dice que los periódicos solo cuentan mentiras, bulos, los llaman ahora.

Los que nos gusta leer, ver la televisión, leer los periódicos y ahora los móviles y ordenadores deberíamos ser tontos de remate y enajenados culturalmente.

Estoy de acuerdo que se regule y por ejemplo que no se permita en las aulas cuando no son necesarios para una clase, en los hospitales, en los medios de transporte, locales públicos donde mucha gente no hace más que molestar con su mala educación (o sea, que no la tienen). O que se tenga en cuenta el “principio de prevención” en las instalaciones de antenas y demás por los efectos, incluso graves, que pudieran tener en algunas personas ya que no está suficientemente desarrollada la investigación sobre este tema.

Otro tema que creo irresoluble es que los padres actuales, salvo excepciones, que las hay, puedan o sepan prohibir a sus hijos del uso de los móviles y las redes sociales. La familia actual no puede, ni sabe disciplinar a sus hijos (la escuela tampoco), con medidas internas y castigos, que igual habría que hacer; pero la mayoría de los niños y adolescentes se forman hoy en la calle, con su peña, su pandilla. Antiguamente el tirano dentro de la familia era el padre, la madre en segundo lugar o los abuelos los terceros en la jerarquía, hoy los tiranos en la familia son los hijos. En la escuela los alumnos mandan más que el maestro (con el apoyo además de los padres que los apoyan).

Tampoco hay que confundir algunos métodos como la escuela moderna, el Método Freire o la Educación Montessori con la falta de educación que se da en la familia. Pienso que los padres deben recuperar su espacio de autoridad. Y en la enseñanza no es incompatible los buenos métodos modernos de enseñanza con la libertad; alumnos y profesores se trataban de usted y se respetaban mutuamente, ahora ni están claros los valores ni la jerarquía ni nada. Hemos pasado de la escuela autoritaria a la nihilista, los alumnos vienen de casa como vándalos y luego tendrán que ir a trabajar a una empresa donde, allí si, sigue imperando el autoritarismo más salvaje y jerárquico. Habrá que ver como se adaptan sin que les afecte la depresión y la angunia.

Tampoco como en mis tiempos; si un maestro maltrataba a un niño y este se revelaba, el padre no lo apoyaba; hoy el padre va a pegarle al maestro o la maestra, aunque su hijo se mereciera una colleja y hubiera tenido un comportamiento incívico o violento.

¿Qué eficacia puede tener una ley que prohíba el móvil a los menores? Yo creo que ninguna. Pero no soy experto y menos pedagogo, y lo que digo y pienso no es más que pura percepción no bien formada de este problema, que no sé porque me meto a opinar de lo que no se y casi ni me importa porque no tengo hijos y menos nietos. Pero no voy a ser menos pedante y enteradillo que la media de la ciudadanía; no se si me entienden, y como me pide el “Heraldo de Aragón” y las redes sociales que opine lo hago gustosamente.

No hay comentarios:

Publicar un comentario