Lo primero es lo de la
participación; ha aumentado algo, un 6,48%, pero decir que ha sido
extraordinaria me parece una exageración. Uno de cada tres votantes andaluces no ha ido a
votar. Eso es mucho, lo que significa que sigue la desafección, Luego le
podemos dar la lectura que queramos. Hay quienes dicen que la desafección
política es una expresión ideologizada a contracorriente, incluso anarquista; yo
creo que, en lo de no ir a votar se refiere, es una actitud conformista de quienes les da igual
quien gobierne; ni siquiera van a votar contra otros para que salgan los que
considera menos malos porque están por encima del bien y del mal en la política aunque a veces protesten contra todos.
Se trata de gente de clase media que no
está tan mal económicamente y satisfecha en su estatus social y, además, no
piensa que este estatus social lo vaya a perder, al contrario que otras clases
medias que están asustadas debido a lo movilidad social que se ha dado en los
últimos años, que las han empobrecido y se va a los extremos.
De todas maneras, en unas
votaciones generales se vota más; son las únicas que para mucha gente sirven
para algo, aunque pienso que no es así, pues la mayoría de las competencias
están ya en mano de las autonomías y municipios. Las europeas no sirven para
nada, igual que para elegir el Senado de la Nación, pero las autonómicas si, y
mucho.
El PP pierde la mayoría absoluta en Andalucía y
queda en manos de Vox; se podría decir que “para este viaje no se necesitaban
alforjas”. La estrategia del PP de acabar con VOX no le ha resultado en
ninguna de las autonómicas donde se han celebrado elecciones, y menos mal que
no han convocado en Valencia. Si que le ha servido, al PP, para ir confirmando
la otra apuesta que tenía que era el debilitar más al PSOE de cara a las
elecciones generales.
El problema que tiene el PP
es como conservará su notable implantación gobernado con VOX. Nadie lo dice, pero
el PP, a pesar de esta notable implantación, ha perdido cinco diputados y salvo
uno que ha ido a Vox, cuatro han ido a la izquierda soberanista andaluza, y eso
está relacionado con los recortes sociales que en estos últimos años ha ido
haciendo el PP en Andalucía, Ahora está obligado a hacer más recortes e
inclinándose más a la derecha y esto favorecerá a las izquierdas que no van a
desaprovechar la ocasión.
El PSOE se hunde,
bueno, perder 2 diputados y quedarse con 28 no es un hundimiento, somos
exagerados; lo que sí es verdad es que con una mayor participación han bajado, o
sea, que los nuevos votantes, lo que es votar, les han votado pocos. El PSOE,
al principio de la democracia, logró dignificar al pueblo andaluz que estaba considerado
como la región paria de España, llena de supuestos jornaleros vagos, malos
trabajadores y maleantes; gitanos, mercheros o medio gitanos; las propias derechas andaluzas metieron la pata y aparecían como los partidos de los señoritos y caciques; esto le dio al
PSOE una gran implantación en Andalucía, pero con el tiempo este partido se
convirtió en algo así como el PRI mejicano o el peronismo argentino:
clientelismo, corrupción, nepotismo…, mucho mayor que en el resto de las
comunidades y lo sigue pagando.
Al contrario que en
Cataluña, por ejemplo, donde el PSOE tiene arraigo en las clases medias
urbanas, en Andalucía el arraigo era sobre todo en las poblaciones rurales (que
no tienen nada que ver con las de Aragón, allí son pueblos de miles de
habitantes a pesar de la emigración sufrida) y conserva su implantación en estas poblaciones salvo
en las de la nueva agricultura; esas poblaciones necesitan mucha
mano de obra pero quieren que los emigrantes residan en guetos escondidos y controlados
policialmente, en el trabajo negro, precario y en la economía sumergida, ahí
tiene sus raíces VOX.
Se dice que no debería haber
puesto a la candidata que puso, aunque creo que era lo mejor que tenía; el PSOE
andaluz, como el extremeño están muy quemados, desprestigiados y tiene lideres muy mediocres. El
PSOE tiene un problema grave en Andalucía. Montero llegó con el objetivo de
sacar de la abstención al medio millón de votantes que votó a Sánchez en las
generales de 2023 y se quedó en casa en las autonómicas de 2022. No lo ha
conseguido.
En cuanto a Vox, se
confirma lo que yo vengo diciendo, avanza a su estancamiento, veremos en las
generales si es así o estoy equivocado, pero es algo que está ocurriendo con
todos los partidos que han surgido en la posmodernidad; UPyD, Ciudadanos,
Podemos, Teruel Existe y creo que a Vox le ocurrirá igual. Es nacionalcatólico e integrista; trabucaire y ultramontano como eran los carlistas, y tardo-franquistas. Todavía
tiene mecha para largo, pero su fobia a las comunidades autónomas, a la
emigración, a los progresivos avances hacia la igualdad de la mujer y la salida
del armario de los/as homosexuales; su sectarismo ideológico y otras, no tiene
recorrido, ni aquí ni en Occidente, aunque ahora este en auge la extrema
derecha; se puede ir a contracorriente de lo viejo y obsoleto, pero no de lo
nuevo y emergente, porque eso no tiene futuro.
Y la izquierda andalucista
da la sorpresa
No tanto, porque las
encuestas ya lo daban, pero a mí, por ejemplo, desde la distancia, me costaba
creer que un partido de esas características pudiera tener 8 diputados.
Adelante Andalucía no es
como la Chunta o el Compromis valenciano que son de un regionalismo federalista, aunque se llamen nacionalistas (ahora menos por aquello de que los independentismos no gustan en Aragón ni en Valencia).
Adelante Andalucía es lo que se llama en términos políticos actuales “soberanista”,
si no lo entienden diré que están a mitad de camino del federalismo y del
independentismo, quizá cantonalismo moderno. Más parecido al Bloque
Nacionalista Gallego e, incluso, a Bildu. Tienen una militancia joven,
dinámica, dicen que sus dirigentes no son cenizos y agrios como los de las otras izquierdas, que ha sabido
manejarse bien en las redes sociales y recuperar desencantados del
PSOE, Podemos o IU.
Por Andalucía, una coalición
de 7 partidos en la que se encuentra Podemos e IU, ya se
presentaron en las anteriores autonómicas y ha conseguido, lo que se dice ”salvar
los muebles” manteniendo sus cinco diputados, pero quedando por debajo de
Adelante Andalucía que es quien ha capitalizado el desgaste (poco hasta ahora)
de las derechas. Conociendo como se las gastan en este sector de la Izquierda,
veremos si les sirven para aprender y maduran o se desintegran en batallitas
internas.
Esta corriente de la
izquierda con Antonio Maíllo al frente de IU, Sumar y Podemos, contiene la
hemorragia, pero siente el sorpasso de Adelante.
Andalucía es la comunidad
más poblada de España y tiene 6,8 millones de votantes, elige 61 diputados al
Congreso. Pero, además, las andaluzas llegan en un momento clave del ciclo
electoral, después de que en Extremadura, Aragón y Castilla- León se subrayara
el avance de las derechas y el retroceso de las izquierdas, pero con el PP en
manos de Vox.
El desenlace andaluz era
determinante en Ferraz y Génova. Feijóo necesitaba una mayoría absoluta para
frenarle los pies a Abascal y Pedro Sánchez conocer el voto de castigo a su
Gobierno. Ninguno de los dos ha tenido buenas noticias.

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