miércoles, 20 de mayo de 2026

Artículo. Las elecciones autonómicas 2026 en Andalucía

 Desde mi atalaya de enteradillo y medio informado porque Andalucía me viene lejos, me apetece comentar los resultados de las elecciones andaluzas, que lógicamente no pueden sustraerse a la subjetividad de mis fobias y filias, que todo el mundo tenemos y yo más que estoy muy adoctrinado.

Lo primero es lo de la participación; ha aumentado algo, un 6,48%, pero decir que ha sido extraordinaria me parece una exageración. Uno de cada tres votantes andaluces no ha ido a votar. Eso es mucho, lo que significa que sigue la desafección, Luego le podemos dar la lectura que queramos. Hay quienes dicen que la desafección política es una expresión ideologizada a contracorriente, incluso anarquista; yo creo que, en lo de no ir a votar se refiere, es una actitud conformista de quienes les da igual quien gobierne; ni siquiera van a votar contra otros para que salgan los que considera menos malos porque están por encima del bien y del mal en la política aunque a veces protesten contra todos.

Se trata de gente de clase media que no está tan mal económicamente y satisfecha en su estatus social y, además, no piensa que este estatus social lo vaya a perder, al contrario que otras clases medias que están asustadas debido a lo movilidad social que se ha dado en los últimos años, que las han empobrecido y se va a los extremos. 

De todas maneras, en unas votaciones generales se vota más; son las únicas que para mucha gente sirven para algo, aunque pienso que no es así, pues la mayoría de las competencias están ya en mano de las autonomías y municipios. Las europeas no sirven para nada, igual que para elegir el Senado de la Nación, pero las autonómicas si, y mucho.

 El PP pierde la mayoría absoluta en Andalucía y queda en manos de Vox; se podría decir que “para este viaje no se necesitaban alforjas”. La estrategia del PP de acabar con VOX no le ha resultado en ninguna de las autonómicas donde se han celebrado elecciones, y menos mal que no han convocado en Valencia. Si que le ha servido, al PP, para ir confirmando la otra apuesta que tenía que era el debilitar más al PSOE de cara a las elecciones generales.

El problema que tiene el PP es como conservará su notable implantación gobernado con VOX. Nadie lo dice, pero el PP, a pesar de esta notable implantación, ha perdido cinco diputados y salvo uno que ha ido a Vox, cuatro han ido a la izquierda soberanista andaluza, y eso está relacionado con los recortes sociales que en estos últimos años ha ido haciendo el PP en Andalucía, Ahora está obligado a hacer más recortes e inclinándose más a la derecha y esto favorecerá a las izquierdas que no van a desaprovechar la ocasión.

El PSOE se hunde, bueno, perder 2 diputados y quedarse con 28 no es un hundimiento, somos exagerados; lo que sí es verdad es que con una mayor participación han bajado, o sea, que los nuevos votantes, lo que es votar, les han votado pocos. El PSOE, al principio de la democracia, logró dignificar al pueblo andaluz que estaba considerado como la región paria de España, llena de supuestos jornaleros vagos, malos trabajadores y maleantes; gitanos, mercheros o medio gitanos; las propias derechas andaluzas metieron la pata y aparecían como los partidos de los señoritos y caciques;  esto le dio al PSOE una gran implantación en Andalucía, pero con el tiempo este partido se convirtió en algo así como el PRI mejicano o el peronismo argentino: clientelismo, corrupción, nepotismo…, mucho mayor que en el resto de las comunidades y lo sigue pagando.

Al contrario que en Cataluña, por ejemplo, donde el PSOE tiene arraigo en las clases medias urbanas, en Andalucía el arraigo era sobre todo en las poblaciones rurales (que no tienen nada que ver con las de Aragón, allí son pueblos de miles de habitantes a pesar de la emigración sufrida) y conserva su implantación en estas poblaciones salvo en las de la nueva agricultura; esas poblaciones necesitan mucha mano de obra pero quieren que los emigrantes residan en guetos escondidos y controlados policialmente, en el trabajo negro, precario y en la economía sumergida, ahí tiene sus raíces VOX.

Se dice que no debería haber puesto a la candidata que puso, aunque creo que era lo mejor que tenía; el PSOE andaluz, como el extremeño están muy quemados, desprestigiados y tiene lideres muy mediocres. El PSOE tiene un problema grave en Andalucía. Montero llegó con el objetivo de sacar de la abstención al medio millón de votantes que votó a Sánchez en las generales de 2023 y se quedó en casa en las autonómicas de 2022. No lo ha conseguido.

En cuanto a Vox, se confirma lo que yo vengo diciendo, avanza a su estancamiento, veremos en las generales si es así o estoy equivocado, pero es algo que está ocurriendo con todos los partidos que han surgido en la posmodernidad; UPyD, Ciudadanos, Podemos, Teruel Existe y creo que a Vox le ocurrirá igual. Es nacionalcatólico e integrista; trabucaire y ultramontano como eran los carlistas, y tardo-franquistas. Todavía tiene mecha para largo, pero su fobia a las comunidades autónomas, a la emigración, a los progresivos avances hacia la igualdad de la mujer y la salida del armario de los/as homosexuales; su sectarismo ideológico y otras, no tiene recorrido, ni aquí ni en Occidente, aunque ahora este en auge la extrema derecha; se puede ir a contracorriente de lo viejo y obsoleto, pero no de lo nuevo y emergente, porque eso no tiene futuro.

Y la izquierda andalucista da la sorpresa

No tanto, porque las encuestas ya lo daban, pero a mí, por ejemplo, desde la distancia, me costaba creer que un partido de esas características pudiera tener 8 diputados.

Adelante Andalucía no es como la Chunta o el Compromis valenciano que son de un regionalismo federalista, aunque se llamen nacionalistas (ahora menos por aquello de que los independentismos no gustan en Aragón ni en Valencia). Adelante Andalucía es lo que se llama en términos políticos actuales “soberanista”, si no lo entienden diré que están a mitad de camino del federalismo y del independentismo, quizá cantonalismo moderno. Más parecido al Bloque Nacionalista Gallego e, incluso, a Bildu. Tienen una militancia joven, dinámica, dicen que sus dirigentes no son cenizos y agrios como los de las otras izquierdas, que ha sabido manejarse bien en las redes sociales y recuperar desencantados del PSOE, Podemos o IU.

Por Andalucía, una coalición de 7 partidos en la que se encuentra Podemos e IU, ya se presentaron en las anteriores autonómicas y ha conseguido, lo que se dice ”salvar los muebles” manteniendo sus cinco diputados, pero quedando por debajo de Adelante Andalucía que es quien ha capitalizado el desgaste (poco hasta ahora) de las derechas. Conociendo como se las gastan en este sector de la Izquierda, veremos si les sirven para aprender y maduran o se desintegran en batallitas internas.

Esta corriente de la izquierda con Antonio Maíllo al frente de IU, Sumar y Podemos, contiene la hemorragia, pero siente el sorpasso de Adelante.

Andalucía es la comunidad más poblada de España y tiene 6,8 millones de votantes, elige 61 diputados al Congreso. Pero, además, las andaluzas llegan en un momento clave del ciclo electoral, después de que en Extremadura, Aragón y Castilla- León se subrayara el avance de las derechas y el retroceso de las izquierdas, pero con el PP en manos de Vox.

El desenlace andaluz era determinante en Ferraz y Génova. Feijóo necesitaba una mayoría absoluta para frenarle los pies a Abascal y Pedro Sánchez conocer el voto de castigo a su Gobierno. Ninguno de los dos ha tenido buenas noticias.

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