martes, 10 de febrero de 2026

Actualidad. EL MAYOR ERROR DE TRUMP CON CHINA. XI JINPING LO CELEBRA.

 Últimamente hablo mucho de China y bien; esto puede dar a entender de que soy entusiasta simpatizante del régimen que allí impera (una mezcla de filosofía entre la socialdemocracia marxista-leninista, el capitalismo keynesiano y el confucionismo vetusto de la antigua China.

Pues no, al menos no del todo. Yo creo en las libertades burguesas que proceden de la Ilustración del siglo XVIII y del movimiento liberal demócrata, sea jacobino o federal del XIX, como la libertad de expresión, la de manifestación y la de imprenta (hoy digital también); libertad para crear partidos políticos, sistema representativo con sufragio universal (femenino por supuesto), separación de poderes dentro del Estado, subordinación a las leyes civiles y de guerra internacionales, de la Declaración de los Derechos Humanos, etc. No soy partidario de aquello que decía Lenin de “libertad para qué”, aunque lo entiendo en una guerra civil en la que se encontraba Rusia y el movimiento emergente del socialismo europeo defensor de un mísero proletariado al que explotaba horrorosamente la clase burguesa industrial de principios del siglo XX con una represión terrible.

Pero los sistemas políticos se legitiman por cuestiones a veces impredecibles; las más por su eficacia en trasladar a la mayor parte de la ciudadanía unas buenas condiciones económicas, Todos los imperios lo han conseguido en su fase expansiva, lo mantienen algunos durante mucho tiempo en una fase depresiva pero consolidada y lo pierden en su decadencia última. Es un fenómeno natural que ocurre en todos los órdenes de la naturaleza como en la vida de los humanos con el nacimiento, la juventud, la madurez, la decadencia y la muerte; en la historia, en las ideologías y la economía ocurre lo mismo, ya saben eso de “que no hay imperio que cien años dure ni pueblos que lo aguanten”…

Los nacionalismos modernos tienen una gran fuente de legitimidad con la que no contaban los movimientos socialistas, hay gente que está dispuesta a morir por causas que no son la suya, que son de las elites que los gobiernan; millones de jóvenes murieron en la I Guerra Mundial por nacionalismo. Además, los jóvenes franceses y alemanes fueron a matarse unos a otros con el apoyo, en cada una de esas naciones, de sus partidos socialistas, lo que ya es el colmo de la perversión de esta ideología que en principio era internacionalista.

En el medievo, la legitimidad la daba la religión: ningún rey podía gobernar en Europa, pues debía recibía la bendición del Papa, hasta que surgió la Reforma protestante que traslado esa bendición al parlamento y a la ciudadanía (era el principio del orden burgués que sustituyó a la aristocracia),

Los EE. UU. supieron implantar esa cultura, la más avanzada, a sus colonias y se transformó después de la primera Guerra Mundial, y sobre todo de la II en el imperio dominante. Pero ahora, más deprisa de lo que nos suponíamos está entrando en una franca decadencia. No hace falta ser muy avispado para intuir que está siendo sustituida por otras potencias emergentes, como India, Malasia, Brasil, Méjico, Vietnam, las dos Coreas, Indonesia (o Japón, que está como callado, esperando su oportunidad). Pero es especialmente China quien parece que será la hegemónica ¿Durante cuánto tiempo? Ya lo veremos. Bueno, lo verán las generaciones que nos precedan, pero EEUU ya no lo será; esperemos que la UE no se deje arrastras por la decadencia de los yanquis y se una a los emergentes como un país o confederación más en la nueva división internacional del trabajo.


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