lunes, 5 de enero de 2026

Charrada. Vienen de Oriente y los regalos los recogen en China.

Además tienen que competir con el Papa Noel de los protestantes cada vez mas influyente. Y ahora a esperar a los Reyes Magos. Vaya días que llevamos; lo de las navidades y año nuevo es agotador. Se empieza con la lotería que siempre es el 22 de diciembre, y nunca toca, como en todos los juegos de azar. Más bien se pierde. Este año no me ha tocado ni "la postura" de alguno ni una simple pedrea.
          ¿Será pecado la lotería como decían los antiguos moralistas? Creo que si, pero solo venial; es decir, que se purga con las penas del purgatorio como los pecados de la gula que cometemos estos días (los que podemos cometerlos), porque la mayoría del tercer o cuarto mundo en guerras o miseria crónica no los cometen pero sufren en este mundo como si fueran pecadores. Para colmo, sus reyes magos de Oriente vienen a Occidente a traernos regalos en vez de dejarlos en sus países de África, la India o en el doliente Oriente Medio ¡Qué injusta es la vida y que mal repartido está el placer, la riqueza o la pobreza!
          Siempre ha sido así; yo como no me siento culpable de los males del mundo, del demonio y de la carne, intento vivir lo mejor que puedo sin sentimiento de culpa aunque a algunos les pueda parecer cínica mi actitud; pero es que yo no estoy de acuerdo con la injusticia y moralmente soy relativista; desde el punto de vista filosófico soy materialista, y desde el punto de vista religioso, soy pagano y agnóstico. Por eso no me extraña que los Reyes no me pongan nada, porque además, en política, soy jacobino republicano; posibilista y jacobino al mismo tiempo aunque pueda parecer contradictorio, pero español (no afrancesado, que en España los jacobinos somos federales o, incluso, confederales y cantonalistas), para que me entiendan.
          Y si no me entienden, no tienen ninguna obligación. Así, este año, que sea muy bueno para quienes tienen la paciencia de entrar en mi blog, y un deseo para mi y los que me quieren: “Virgencica, Virgencica, que me quede como estoy”.


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