miércoles, 14 de octubre de 2026

Narrativa. Recuerdos de mi padre. (Capítulo I)

“Recuérdalo tú y recuérdalo a otros”, escribió el poeta Luis Cernuda. Ese es el sentido de estas páginas dedicadas a mi padre. En ellas se recogen vivencias que me han acompañado a lo largo del tiempo y que representan una forma de entenderme y mirarme a mi mismo a través de su ausencia. Pero son, sobre todo, un intento de mantener viva su memoria y trasmitirla a las generaciones que le han sucedido, para que su recuerdo siga vivo.

La verdadera heroína de esta historia es mi madre que luchó contra las adversidades para sacar adelante la familia.

Autor: Miguel Salas Yebra 

Hace sesenta años que murió mi padre Miguel

Hace sesenta años que murió mi padre. Fue un viernes, el 26 de marzo de 1965. Tenía 43 años recién cumplidos, yo solo 11. Su recuerdo no ha dejado de acompañarme. No lo he vivido como una carga pesada, pero su sombra siempre ha estado presente.

Leí una vez que una tribu de Tanzania en vez de utilizar la fórmula “Érase una vez” utilizaba la expresión “Recuerdo algo que nuestro padre me contó”. Me parece una forma hermosa de conectar pasado y memoria. Ojalá yo pudiera contar más cosas de mi padre. Por eso, este texto no pretende ser una biografía, sino apenas una recopilación de recuerdos fragmentados de los pocos años que compartimos. Son memorias que han perdurado en el tiempo y que hoy se convierten en el testimonio de una relación interrumpida prematuramente: siendo él tan joven y yo tan niño.

Hace años que arrastro el deseo de poner por escrito estos pensamientos que regresan una y otra vez. Hubiera preferido poder relatar algo más sobre él, sobre su vida, sus preocupaciones e ilusiones, pero ya no queda casi nadie que lo conociera. Y cuando, tiempo atrás, pregunté solo obtuve respuestas vagas: “era buena persona”, “tenía muchos amigos”, “era muy deportista y muy trabajador”. Todas afirmaciones sinceras, sin duda, pero casi nada que me permitiera profundizar en su personalidad, sus experiencias y deseos. Como suele ocurrir en tantas vidas, las conversaciones importantes no se tienen a tiempo. Y cuando quieres hacer preguntas, ya no encuentras a nadie que pueda contestarlas.  

No sé bien por qué he tardado tanto en escribir estas páginas. Durante años he ido contando estas historias oralmente, y escribiendo pequeñas notas en diferentes cuadernos, pero nunca encontraba el momento para cerrarlas. La cercanía del 60 aniversario de su muerte me empujó, por fin, a hacerlo. Estos recuerdos representan una forma de liberación para mí, una manera de saldar una deuda pendiente. Y si al fin he conseguido plasmarlos es para compartirlos con mis seres queridos, y para que su memoria no se pierda en el tiempo.

No puedo negarlo: al hablar de mi padre, también estoy hablando de mí. Porque eso es, en el fondo, lo que quiero transmitir: cómo me influyó el tiempo que compartimos y cómo tuve que crecer y formarme a partir de su ausencia. En algún momento aprendí que sólo el que sabe de dónde viene puede llegar a algún lugar. Los recuerdos sobre mi padre mezclados con la tierra de donde procedo son el anclaje sobre el que pude crecer.

De portero en el Campo El Calvario

Cap. II.- Mi primer recuerdo es una fotografía

Cuando fuí a la escuela ya sabía leer

Una paliza ejemplar 

El tren

La casa de los abuelos

Un secreto familiar

El deporte

Nos vamos a Barcelona

Una oficina bancaria ha ocupado mi casa

Anuncio de pérdida

La sorpresa de la muerte

En el entierro del abuelo y anexo




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