O eso creo yo; no es que en otros tiempos hubiera mas empatía
que ahora, pero creo que no se ha avanzado nada. No escuchamos ni nos ponemos
en lugar del otro porque creemos que eso es debilidad de carácter o de ideas, cuando
creo que es más bien falta de carácter y seguridad en nuestras ideas o
convicciones.Lo vemos en los debates de la política, en el futbol (más que en otros deportes que si la hay), y en otros temas.
Completamente de acuerdo con tu reflexión amigo Chuel. Reconozco ese comportamiento en mí mismo.
ResponderEliminarAyer, viendo la comparecencia del ministro de transportes, así de primeras pensé que era un ladrón, putero y sinvergüenza y hoy tras volver a escuchar, meditar y empatizar veo a un hombre enamorado que se dejó llevar cual infanta. Paz y amor hermanos.
Vas mas lejos que yo, casi siempre después de escuchar, meditar y empatizar con alguien me reafirmo en mis opiniones e ideas. aunque creo que es un buen ejercicio escuchar más que hablar o interrumpir, a veces con violencia verbal o escrita, en un dialogo de sordos; ni convences a nadie que no tengas convencido, ni siquiera te van a entender quienes no te entendían antes. Intento no renunciar al pensamiento crítico.
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