
Mi tío Guanino, que era vecino y
pariente lejano, me ofrecía medio coco de vino del cubico que tenía residiendo
en el cuarto bajo de su casa. De más mayor seguí celebrando así el nuevo año con
él aunque ya no le llamáramos “Cabo d´año”. Nunca de más mayor he oído que se
celebrara este acontecimiento con este calificativo del que seguro, samperinos o
samperinas mayores que yo se tienen que acordar; mi época de niño, sin duda,
fue la última generación que se empleó este nombre. Pero por lo que se ve eso
de que los peques vayan por las casas en determinadas fechas del año gritando
unas palabras para que les den chuches no es algo reciente, tiene historia.
Por cierto, este pariente mayor y
soltero, nos informó a mí y a otro amigo que ese día, 31 de Diciembre, fecha
tan especial, venia todos los años al pueblo un hombre que tenía tantas narices
como días tiene el año (el hombre de las narices, lo llaman). Aparecería por el
Plano la Cruz, así que si lo queríamos ver deberíamos ir hasta ese lugar al atardecer,
antes de que se hiciera de noche.
No lo pudimos ver, ni lo he visto
ningún año porque mi madre no quería que saliera ese día a esperarlo. Así que
si algún niño o niña lo ve este año, me lo haga saber, pues quiero que lo
entreviste mi amigo José Antonio “el Habanero”.
Estamos a la espera de la entrevista del "El Habanero"....
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