Se busca emplazamiento por todos los sitios de la España despoblada, la
que se ha quemado y la que todavía no se ha quemado. Se ofrece el mejor lugar
para la observación aprovechando que es verano, llega el día y la hora de esta
especie de locura colectiva que nos ha entrado con expectativas altas que espero
que se cumplan porque si no se cumplen puede haber suicidios colectivos.
Pero no podemos olvidarnos de que las aglomeraciones nunca pasan sin dejar
rastro, que no se le pueden poner puertas al campo, pero tampoco todo el monte
es orégano, que no todo vale con la excusa de que es un acontecimiento único.
Me refiero sobre todo a la concienciación de todos para cuidar el
territorio que parece que va a ser invadido en pocas horas por hordas de apasionados
de la astronomía a la caza de la mejor foto para su Instagram.
Es verdad que la información sobre el eclipse nos anega estos días, nos rebosa
y nos ciega hasta el punto de que habrá quien incluso se sienta frustrado si
tiene jornada de trabajo tarde-noche o cuidar a un niño. Me dicen: “solo vas
a tener ocasión de verlo una vez en tu vida”, toma, y La India,
Marruecos y Japón que todavía no los he visto ni pienso (presencialmente),
porque ahora como al médico se puede ir por internet ¿Pues dónde voy a ver
mejor todo eso que por la televisión o el ordenador? He visto mejor la Mundial
de Futbol (que además repiten las jugadas tropecientas veces), que si hubiera
ido a Norte-América; la vi mejor por la televisión, que es el mejor invento que
se ha hecho después de la imprenta, la electricidad, el esbarizaculos para los críos
y la fregona.
Además, no tienes que exponerte a los peligros de los virus, del avión ni sacarte
el pasaporte que ya lo van a pedir otra vez en todos los países de la UE. Yo
que soy un mustio no me llama mucho la atención esto del eclipse; aun así, iré por
no quedar mal con la Luna ya que se ha molestado en tapar el Sol, aunque sea
por unos minutos y después de muchos años.
Me he comprado tres gafas por si pierdo alguna que ya pierdo todo, menos
la dignidad, que a veces también.
Me han dicho que los mejores sitios están por la Ralla, por Zanzanolla y
las Mil Rocas; por ahí ya se nos aparecieron platillos volantes a unos jóvenes
de Samper por los años de la década de 1970 y no pasó nada. Ahora tampoco
pasará nada importante.


Dicen que si lo miras muy fijamente y poniéndole ímpetu conseguirás verlo durante el resto de tu vida, aunque igual dejas de ver las letras de este blog, así que no se que recomendaros maños, sobre todo tened cuidado
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