miércoles, 19 de agosto de 2026

Comentario. A vuelta con los incendios

 El incendio de Riglos ha sido el peor que se ha dado en Aragón desde que hay estadísticas.

Ayer se produjo el primer fallecido. Un militar de la UME que trabajaba en las tareas de extinción perdió la vida al volcar el camión en el que viajaba.

Aún no está controlado y ya se han superado las 17.000 hectáreas calcinadas en una tragedia que estremece a la comunidad.

El fuego ha obligado a desalojar más municipios, un total de 19 localidades: Alastuey, Anzánigo, Arbués, Atarés, Bailo, Bernués, Binacua, Botaya, Centenero, Ena, Larués, Osia, Peña Estación, Salinas de Jaca, Santa Cruz de la Serós, Santa María de la Peña, Triste, Villalangua y Yeste. Entre todos estos núcleos suman más de mil personas evacuadas de sus hogares y de sus negocios, precisamente en la época del año con más turismo y en la que más facturan los establecimientos hosteleros.

Las dimensiones de este desastre son un récord, incluyendo el despliegue de extinción. El operativo de ayer sumaba más de 1.000 efectivos y 42 medios aéreos, obligando al Gobierno de Aragón a pedir refuerzos internacionales y más medios a la Unidad Militar de Emergencias para luchar contra un frente desbocado que avanzaba hacia las faldas del Monte Oroel.

El fuego se atrevió, el pasado jueves, a cercar la cuna del viejo reino de Aragón; el Monasterio Viejo de San Juan de la Peña, cuya integridad quedó protegida por la roca milenaria, pero obligó a llevar a cabo una extracción en una situación límite de todos sus bienes históricos para ponerlos a salvo en el Museo de Huesca. Para encontrar un incendio forestal que se acerque a esta magnitud hay que remontarse a julio de 1994, cuando las llamas que comenzaron en Villarluengo, en la comarca del Maestrazgo, arrasaron 16.600 hectáreas de bosque.

Este año ha sido horrible, superando al año pasado que ya fue horrible y anteriores. Cada año es peor. Y (paradójicamente), los efectivos se han ido recortando en los últimos años por costosos, aunque no sea la única causa de este aumento de los incendios.

Nuestros políticos tienen que ponerse manos a la obra. Dejarse de echarse la culpa unos a los otros y crear un protocolo rígido y efectivo analizando, estudiando y registrando todas las causas como se hace en todo sistema de investigación, y hoy hay medios para hacerlo se llame Pacto de Estado o cualquier otro nombre. O no tener bosques, con lo cual nos ahorraríamos el gasto de mantenerlos, que es caro, carísimo, aunque creo que esto no gusta a la mayoría; quizá si a empresas punteras de la constricción y a las nuevas de energía verde que están penetrando con fuerza en el mundo rural.

1 comentario:

  1. Aquí en Samper deberíamos empezar a hacer cortafuegos con los tractores o con lo que sea necesario por si acaso. No quiero ver arder (de nuevo) nuestra catedral del valle.

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