sábado, 26 de septiembre de 2026

Artículo. La vivienda

 Las encuestas de los últimos meses sitúan a la vivienda como el principal problema, con ventaja sobre otros temas que salen mucho por los “medios” como la inmigración o la corrupción de la clase política.

Sin embargo, se ocultaba este problema; lo que no sale en los medios de comunicación parece que no existe o existe menos, pero existe, es muy sentido por una parte mayoritaria de la sociedad y va a más. Gobierne quien gobierne, si no sabe, no puede o no quiere resolver este problema caerá, aunque haya subido al poder con muchos votos.

Hablamos mucho de vivienda, de cuántas se van a construir, de cuántas ha construido el Gobierno actual, de cuántas dejó de construir el anterior, de cuántas están proyectadas, licitadas o comprometidas. Una guerra de cifras en la que cada gobierno central o autonómico cuenta sus viviendas y cada oposición cuenta las que faltan, pero lo que cuenta aquí es el precio que paga cada mes para cubrir la hipoteca quien compra una casa. Y quien está de alquiler, pues los propietarios sobre todo de las grandes ciudades tienen un filón en convertir sus pisos de renta baja o media en pisos turísticos, que no sé cómo los propietarios de hoteles, fondas, casas rurales, etc. no se quejan, porque la competencia desleal es grande.

Ciudades como Madrid y Barcelona están desbordadas por el turismo de bajo coste; en las zonas turísticas de la costa, pero también de montaña, los trabajadores que van de temporeros no pueden encontrar pisos en los que residir porque le cuestan más que lo que cobran de sueldo. Tendrán que residir en barracones como los que vienen a recoger la fruta.

Y con los alquileres lo que vemos últimamente con algún desahucio de inquilinos no es anecdótico en la sociedad, miles de inquilinos accedieron al alquiler, la mayoría porque no podían comprar un piso (no todo el mundo pudo comprar un piso en propiedad) o porque les convencieron de que era la mejor opción y que les subirían cada año solo el IPC y si al acabar el contrato lo echaban, pues pillaban otro sin problemas (eso me sucedió a mi aunque a pesas de todo quise tener un piso en propiedad porque quería y podía.

No hace tanto a los que optábamos por comprar piso nos ridiculizaban porque en los países de nuestro entorno, es decir en Europa, lo normal es el alquiler. Pues menos mal que en este país la mayoría optó por ser propietario, si no ahora iríamos todos a la calle para alojar turistas y tirar los precios de alquiler hacia arriba sin dificultades ¡Es el libre mercado, la ley de la oferta y la demanda! Dicen los cínicos. Pero hay miles en situación de alquiler, cualquiera conocemos a varios, la mayoría mayores, y están asustados o ya reciben presiones de sus caseros.

Y los jóvenes ni pueden comprar piso ni pagar un alquiler asequible, salvo que sean de clase media-alta o alta, pero cada vez se pondrá más difícil porque somos una nación que ha optado por los servicios, especialmente por la hostelería y el turismo masivo, de aluvión y bajo coste.

Mi experiencia, que creo que era de la mayoría también, es que residí en pisos de alquiler relativamente baratos, sobre todo si lo comparamos con los de ahora, y me endeudé para comprar un piso pero que pagaba con una pequeña parte de mi sueldo, y me parecía mucho ya que soy algo tacaño. Eso se ha acabado, ya digo, no para todo el mundo porque siempre ha habido clases, pero si para la mayoría de la población.

Y ahora nos dicen que, si no nos llega para una residencia que vendamos el piso, o sea, que no piensen los jóvenes heredar el piso o la casa de sus padres salvo que se mueran o los maten antes de llevarlos a una residencia.

                             Pinchar aqui para más información y estadísticas...



3 comentarios:

  1. Cuando habrá un artículo de Historia y Cultura?

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    1. Pronto, pero no será polémico, hablará de los gusanos de seda en Samper.

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  2. Jajajajaja nos estás mal acostumbrando a la polémica

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